1.- FUNDAMENTACIÓN PEDAGÓGICA

INSTITUTO BÁLLOR es un centro educativo que desarrolla una Pedagogía Humanista, una educación centrada en la condición humana, donde el ser humano es el centro de la intervención educativa. Nuestra pedagogía aspira a la educación del SER para una sociedad cada vez más compleja, una educación que abarca desde el ámbito cognitivo, físico y social hasta los ámbitos emocionales, afectivos y espirituales.

En una sociedad cada vez con más complejidades y con más peligros para un vivir armónico y feliz (desempleo, subempleo y precariedad; nuevas formas de violencia; crisis en las relaciones sociales; nuevas formas de ocio enajenante y destructivo; dependencia juvenil; psicopatologías sociales, normosis, etc.); la educación debe generar respuestas basadas en la transformación, compromiso, participación y responsabilidad con uno mismo y con la sociedad, capaces de generar acciones dirigidas a buscar vías de solución entre todos/as para hacer un mundo mejor. Es la educación, y especialmente todas sus instituciones formales, no formales e informales, privadas y públicas, presenciales o virtuales, las que tienen la responsabilidad de impulsar este hecho educativo, llevando la educación a los parámetros más elevados de la condición humana; y nosotros como institución educativa hacemos nuestro ese desafío.

Nuestro paradigma pedagógico nos lleva a entender la educación como un proceso permanente e interminable de desarrollo personal a lo largo de la vida. Por ello, entendemos que la potenciación de la condición humana va más allá de la educación ofrecida por el sistema educativo formal, más allá de la formación profesional y promoción del capital humano para el mercado laboral. Aprender y enseñar la condición humana, además de una finalidad educativa de carácter ontológico, constituye un proceso permanente de construcción-reconstrucción, creación-recreación de nuestra propia humanidad, en el que se tejen y entretejen diferentes procesos como son entre otros: el conocimiento de sí mismo; la construcción de la propia identidad personal; el concocimiento y el control de las emociones propias y ajenas; el desarrollo de la atención y la sensibilidad; la adquisición y asunción de valores que fundamenten y justifiquen la conducta; los procesos de toma de decisiones; el mantenimiento de la motivación, así como la capacidad de sostener el esfuerzo y de tolerar frustraciones; el control de los propios impulsos; la construcción del autoconcepto y del desarrollo de una autoestima equilibrada; el desarrollo de la capacidad de amar, a sí mismo y al otro/a y/o de reconocer a cada ser humano en particular como un legítimo otro; el descubrimiento de nuestro mundo interno y de nuestras conexiones con la naturaleza y la sociedad para la construcción de armonía y coherencia; los procesos de autoayuda y de generación de estados de bienestar psicológico; el aprendizaje de la felicidad y la conquista de la madurez personal y desde luego los procesos de desarrollo de nuestra conciencia dirigidos a estimular, promover y hacer crecer nuestra inteligencia espiritual (Batalloso, J.M.)

Visto así, queda claro al menos, que es imposible enseñar la condición humana en el sentido escolarizado y burocrático al que estamos acostumbrados y queda claro también la absoluta imposibilidad de enseñar nada de nuestra condición si no estamos profundamente implicados en su aprendizaje. Enseñar la condición humana es por tanto un proceso de autoaprendizaje, de compromiso y de experiencias vitales con todo aquello que forma parte de nuestra compleja y contradictoria naturaleza. De aquí por ejemplo, que no podamos entender dicha enseñaza-aprendizaje sin el reconocimiento del otro como legítimo otro, sin la aparición y el desarrollo de procesos afectivos y amorosos que son al mismo tiempo dialógicos, interactivos y auto-eco-organizadores.

Para dar más consistencia a nuestra Fundamentación Pedagógica hemos seleccionado una serie de textos de direfentes entidades internacionales, educadores y pedagogos que consolidan más aún nuestro proyecto educativo.

Teniendo en cuenta los 10 principios que los miembros de la Global Alliance For Transforming Education establecieron como hoja de ruta de la educación holísitca en Chicago (1990), nuestra propuesta educativa está sustentada en los siguientes parámetros:

  1. Educación para el desarrollo humano. El objetivo primario y fundamental de la educación es sustentar las posibilidades inherentes en el desarrollo humano. La educación debe enriquecer y profundizar la relación hacia sí mismo, hacia la familia y miembros de la comunidad, y hacia el mundo global. En el proceso educativo holístico se priorizan los siguientes valores: armonía, paz, cooperación, comunidad, honestidad, justicia, igualdad, compasión y amor.
  2. Honrando a los estudiantes como individuos. Cada educando es único y valioso. Esto conlleva sentido de tolerancia, respeto y aprecio por la diversidad humana. Cada persona es creativa en forma inherente, tiene necesidades y talentos únicos, y tiene una capacidad ilimitada para aprender.
  3. El papel central de la experiencia. La educación es asunto de experiencia. El proceso educativo es un compromiso activo y multisensorial entre la persona y el mundo, un contacto mutuo. La educación debe conectar al educando con las maravillas del mundo que lo hagan embeberse en la vida y en la naturaleza. La educación debe conectar al educando con el funcionamiento integral de la sociedad, a través de un verdadero contacto con la realidad social.
  4. Educación Holística. La educación holísitca tiene como premisa el desarrollo humano en sus aspectos físico, social, moral, creativo, espiritual, y no solo el cognitivo y profesional. La educación de familiarizar al educando con su propio mundo interior, a través de un diálogo sincero y reflexión silenciosa.
  5. Función de los educadores. Reivindicación del papel del maestro. Maestros abiertos a su propio ser interior que invitan al educando a avanzar conjuntamente en un proceso de co-aprendizaje y co-creación. Los educadores deben estar atentos a las necesidades de su alumnado en la escuela, en la familia, en la comunidad y en la sociedad global, y tener capacidad de responder hacia esas necesidades.
  6. Libertad de escoger. La educación verdadera tiene lugar solamente en una atmósfera de libertad. Es imprescindible tener libertad de indagación, de expresión y de crecimiento como persona. No tiene sentido una educación y una cultura homogeneizada en una sociedad diversa. Es importante saber combinar y seleccionar las diferentes ofertas educativas de la educación formal, no formal e informal en función de las necesidades personales.
  7. Educar para participar en la democracia. Educación a favor de la participación activa en la vida de la comunidad y del planeta. Construir una sociedad democrática significa potenciar a cada individuo para que se interese por las necesidades de los demás, comprendiendo que existe pensamientos dispares. Es fundamental el desarrollo de un espíritu de solidaridad, reconociendo las necesidades humanas comunes que unen las personas.
  8. Educar para ser ciudadanos globales. En la comunidad global nos ponemos en contacto con culturas muy diversas. La educación debe cultivar el aprecio por la magnífica diversidad de la experiencia humana.
  9. Educar para una cultura planetaria. La educación debe surgir orgánicamente de un profundo respeto por la vida en todas sus formas. Debemos cultivar una relación entre lo humano y el mundo de la naturaleza que sea sustentadora y no explotadora. La educación global pone mucho énfasis en su enfoque ecológico y en su conexión y dependencia mutua de la naturaleza, la vida y la cultura humana. La educación debe promover una cultura planetaria que incluya conciencia de la interdependencia del planeta, la congruencia del bienestar personal y global, y el alcance y responsabilidad individual
  10. Espiritualidad y Educación. Todas las personas son seres espirituales en forma humana, que expresan su individualidad a través de sus talentos, capacidades, intuición e inteligencia. De la misma manera que una persona se desarrolla física, social, emocional e intelectualmente, también debe desarrollarse espiritualmente. La experiencia y el desarrollo espiritual se manifiestan en forma de una profunda conexión consigo mismo y con los demás, una conciencia del significado y propósito de la vida diaria, una experiencia de la totalidad e interdependencia de la vida, una pausa en la actividad frenética, en las presiones y estímulos del vivir diario. La parte más importante, más valiosa de una persona es su vida interior, subjetiva: la individualidad, su alma.

Todos los postulados anteriores se pueden sintetizar en un solo principio: “Desarrollo humano, integral y holístico para construir un mundo mejor”. Para construir un mundo mejor es necesario cambiar y transformar patrones culturales, sociales, personales, políticos, educativos... hacia modelos más humanísticos. En este ámbito destacan entre otros, los siguientes planteamientos educativos: el paradigma educativo para el desarrollo del SER de la Fundación Promete, la educación de la Condición Humana planteada por Juan Miguel Batalloso, la Pedagogía Holísitca de Ana Mª González Garza y la Pedagogía Liberadora de Lorenzo Milani y Paulo Freire (Teorías Educativas Personalistas).

1.1 Teorías Educativas Personalistas

La Pedagogía Liberadora es un proceso de renovación de la condición social del individuo, considerando a la persona como un ser pensante, activo y crítico, reflexionando sobre la realidad que vive. La educación liberadora tiene como objetivo liberar al oprimido de las ataduras del sistema opresor. Esta educación propone un modelo de ruptura, de cambio, de transformación total de la persona a través de un ejercicio crítico y un proceso educativo de las capacidades superiores. Se fundamenta en la toma de conciencia personal, lo que se denomina concienciación, en el sentido de la transformación de las estructuras mentales, sociales y políticas.

1.2 Pedagogía Holística

La Pedagogía Holística o Integral establece que la vida es un proceso de desarrollo constante en el que cada persona es un ser en evolución y está inmersa en el proceso evolutivo universal. El desarrollo evolutivo de la persona termina en el campo espiritual, al ser la espiritualidad la experiencia directa de la armonía total. Esta esfera espiritual se considera como la etapa final del proceso evolutivo de la conciencia, por ser la instancia en la que las potencialidades y dinamismos humanos fundamentales logran su plena realización al integrarse las dimensiones biológicas, psicológicas, social y espiritual.

Para completar nuestras referencias sobre las principales líneas pedagógicas de nuestro modelo de Pedagogía Integral, aportamos unas reseñas sobre la pedagogía de Lorenzo Milani, Paulo Freire y Ana María Gonzalez Garza. Las notas están tomadas de las siguientes obras:

  • – Martí, M. (1977). El maestro de Barbiana. Barcelona: Editorial Nova Terra.
  • – Corzo, J.L. (1981). Lorenzo Milani, maestro cristiano. Análisis espiritual y significación pedagógica. Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca.
  • – Freire, P. (1990). La naturaleza política de la educación. Cultura, poder y liberación. Barcelona: Paidós.
  • – Del Pozo, Mª del Mar. (de.)... et al. (2004). Teorías e instituciones contemporáneas de educación. Madrid. Biblioteca Nueva.
  • – González, A. Mª. (2009). Educación Holística. La Pedagogía del siglo XXI. Barcelona: Editorial Paidós.

· Del Pozo, Mª del Mar. (de.)... et al. (2004). Teorías e instituciones contemporáneas de educación. Madrid. Biblioteca Nueva.

Dos de las características más importantes de esta corriente: la creencia en la libertad del ser humano, libertad que se manifesta en la elección y jerarquización de unos valores; pero al mismo tiempo, la responsabilidad para comprometerse totalmente con esos valores y hacerlos el eje de la trayectoria vital. El personalismo propone un conocimiento a fondo del ser humano. Paulo Freire y Lorenzo Milani se opusieron al modo en el que se ha desarrollado el mundo moderno, creando civilizaciones burguesas, capitalistas e individualistas, donde la persona se cosifica y se convierte en una máquina. Uno de los más conocidos personalistas, el francés Jacques Maritain consideraba que las relaciones persona-mundo se producían de un modo diferente, pues la persona se abría al mundo a través del conocimiento y del amor. En líneas generales todos consideraron a la persona como una naturaleza inacabada, que está en un continuo hacerse o en una permanente construcción personal. Desconfiaron del monopolio estatal en las cuestiones educativas, siendo más partidarios de la iniciativa privada aunque también defendieron que el Estado debía subvencionar toda la enseñanza, pero sin ser el único organizador de la misma. Los autores influidos en mayor o menor medida por el personalismo consideraron que las dos finalidades más importantes de la educación eran las de transmitir valores y preparar al ser humano para el compromiso. De ahí el papel fundamental que todos ellos concedieron a la figura del maestro, donde consideraron al educador como ejemplo. Su tarea debería fundamentarse en la relación interpersonal con los alumnos. La intervención del maestro viene justificada por el concepto personalista de la educación como aprendizaje de la libertad, así que, a medida que el discente vaya adquiriendo la plena madurez, el docente irá difuminando su presencia. En último término el personalista perseguirá la formación de personas capaces de gobernarse a sí mismas, que desarrollen al máximo sus potencialidades individuales, que puedan formular y realizar su proyecto vital personal, y que se comprometan libre y responsablemente con las demás personas (p. 267-269).

- Paulo Freire o la Pasión de vivir

Freire parte de una concepción antropológica con claras resonancias personalistas que se refleja en su idea de la persona como ser “inacabado”, como “ser en proyecto”. Para él la grandeza del ser humano reside en la integración con el entorno para intervenir en él y transformarlo. Por lo tanto una palabra clave en el pensamiento freiriano es la de transformación de la realidad, deseo que se presenta como posible y alcanzable. Por eso, quizás el mensaje más entusiasmante que Freire ha dejado a los educadores del siglo XXI: la esperanza, una esperanza que constituye la esencia de la condición humana, que lleva a concebir la historia como posibilidad, a creer en la realización de las utopías, a vivir en permanente búsqueda de un mundo mejor. Tres son los conceptos que Freire acuñó en torno a la idea-fuerza de educación liberadora:

  • - Concientización: Significa la evolución desde una conciencia intransitiva (que acepta cualquier explicación) a una conciencia crítica, que implicaba la adquisición, por parte de cada persona, de una actitud de comprensión de la realidad sociocultural que configuraba su vida, así como de su propia capacidad para transformar esa realidad.
  • - Relación entre educación y política. Separar la educación de la política no sólo resulta artificial sino peligroso.
  • – Dialogo: La frase más famosa del pensamiento freiriano, expuesta en varios escritos a partir de 1970: “Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan en comunión mediatizados por el mundo”. Por lo tanto, los centros educativos deben convertirse en espacios para vivir la democracia, en los que se desarrollen hábitos como los de escuchar a los otros, la tolerancia, la aceptación de las decisiones tomadas por la mayoría, el gusto por la pregunta, por la crítica, por el debate, y el respeto a aquel que tenga ideas opuestas a las propias (p. 269-275).

- Lorenzo Milani o la Pasión por enseñar.

Es un ejemplo característico más allá de las teorías y las técnicas, en educación quedan rincones que no podemos explicar ni obviar, que son los estímulos que pueden crear un buen maestro, sólo por el placer de serlo.

Para Milani el proceso de liberación pasaba por el dominio de la palabra, del lenguaje como vehículo de comunicación. Lo importante no es “cómo hay que hacer para dar escuela” sino “cómo hay que ser para poder darla”. Y el primer requisito es creer con toda el alma en lo que uno hace, tomar partido por el pobre y arder en deseos de elevarle a un nivel superior, en el que sea más persona, actuar de acuerdo con una jerarquía de valores en la que la preocupación por el prójimo ocupe el primer lugar y se traduzca en el amor al oprimido.

Y estos planteamientos derivaban de una idea matriz, que es la inspiradora de toda la pedagogía milaniana: la sociedad puede llegar a cambiar a través de la educación.

Freire y Milani sin conocerse coincidieron totalmente: hay que dar a los pobres las armas de la palabra y del pensamiento.277-281

· Martí, M. (1977). El maestro de Barbiana. Barcelona: Editorial Nova Terra.

Lorenzo Milani saca una conclusión pedagógica muy importante: el valor del tiempo. El análisis del hecho de la diversión, con el correspondiente descubrimiento del valor del tiempo. Una vez convencido de que la diversión constituía la ruina de la clase obrera (p. 26-27).

Para Don MIlani el sistema democrático (política) representaba teóricamente “el intento más elevado de la humanidad para dar, ya en esta tierra, libertad y dignidad humana a los pobres”. He aquí por qué motivo la escuela que está gestando Lorenzo Milani ha de ser una escuela “política” (p.28-29).

Era preciso hacer escuela a todas horas. Así surgió la escuela de Barbiana, la escuela que no suspendía a nadie, que no tenía fiestas ni vacaciones, y que se proponía un fin mucho más alto que cualquier otra escuela de Italia. Desde aquel día hasta su muerte, dedicó todas las horas del día y todos los días del año a hacer escuela a aquellos muchachitos analfabetos (p. 43).

Un Objetivo: Una Nueva Sociedad. Barbiana establece los principios educativos de una nueva sociedad, de una sociedad en la que el trabajo no será sinónimo de esclavitud, sino de alegría. Cuando Lorenzo defendió su escuela ante el Tribunal, lo que en el fondo atacaba era toda la sociedad que tenía como fundamento unas leyes “establecidas” y ponía su escuela como instrumento capaz de construir una nueva sociedad, a base de suscitar una voluntad de leyes mejores. Este era el valor político de la escuela. La pregunta: ¿ qué debe hacerse para lograr esta escuela? Hay que tener el celo de elevar al pobre a un nivel superior. No digo a un nivel igual al de la actual clase dirigente, sino superior: más hombre, más espiritual, más cristiano, más todo. Los ideales de esta escuela han de ser los más elevados. Armar a los pobres con las armas de la palabra y del pensamiento. Promoción del pobre. El camino hacia la nueva sociedad será, pues, la promoción del pobre mediante una “nueva escuela”. El principal factor del pobre no es la cantidad de pan o de sopa que comían, sino su grado de cultura y su función social (p. 111-115).

· Corzo, J.L. (1981). Lorenzo Milani, maestro cristiano. Análisis espiritual y significación pedagógica. Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca.

Lorenzo Milani entendía el espíritu como la capacidad de transcendimiento del ser personal para dar a sus actos, intelectuales y materiales, incluso defectuosos, una dirección, un sentido, para unificarlos en una intencionalidad determinada, una estructura de significado (p. 14).

Don Milani confía en el poder de transformación social y política de una escuela de verdadera promoción de los últimos (p. 217).

Un alma sola es un universo de dignidad infinita (p. 224).

· Freire, P. (1990). La naturaleza política de la educación. Cultura, poder y liberación. Barcelona: Paidós.

Sólo los hombres son capaces de transformar el mundo con su acción, pues los hombres están en el mundo y con el mundo y los animales sólo están en el mundo. Existir es un modo de vida propio del ser que es capaz de transformar, de producir, de decidir, de crear (p. 86).

La educación de carácter liberador es un proceso mediante el cual el educador invita a los educandos a reconocer y descubrir críticamente la realidad. La educación para la domesticación consiste en un acto de transferencia de conocimientos, mientras que la educación para la libertad, es un acto de conocimiento y un proceso de acción transformadora que debería ejercerse sobre la realidad (p. 116).

Cuanto más anestesiado tienen los hombres su poder de reflexión, más obstáculos encuentran en el proceso de verdadera autoliberación. Para una ideología deshumanizadora es crucial evitar a cualquier precio que los hombres tengan la oportunidad de percibirse en tanto seres reflexivos y activos, como creadores y transformadores del mundo (p. 125)

La educación para la liberación no se limita a reemplazar pizarras por proyectores. La educación verdaderamente liberadora sólo puede ponerse en práctica al margen del sistema ordinario (p. 133).

El rol de educador exige correr riesgos, incluida la posibilidad de arriesgar el propio trabajo. Los educadores que cumplen su tarea de forma acrítica, simplemente para conservar su trabajo, aún no han captado la naturaleza política de la educación.

Es necesario estar cada día abiertos al mundo, estar dispuestos a pensar, estar cada día preparados para no aceptar lo que se dice sencillamente porque se dice, estar predispuestos a releer, investigar, cuestionar y dudar cada día.

Descubrí la presencia del tercer mundo en el primer mundo (p. 184).

La educación, sea en la universidad, la escuela secundaria, la primaria o en adultos, es un acto político. La política es el alma de la educación (p. 184).

· González, A. Mª. (2009). Educación Holística. La Pedagogía del siglo XXI. Barcelona: Editorial Paidós.

La vida es un proceso de desarrollo constante en el que cada persona es un ser en evolución y está inmersa en el proceso evolutivo universal. La espiritualidad es la experiencia directa de la armonía total (p. 13).

Parte de la tesis que sostiene que la totalidad de las propiedades de un sistema biológico, químico, mental, lingüístico, social, económico, etc., que en sí mismo conforma una unidad, no puede ser determinada o explicada como la suma de sus componentes. En otras palabras, el sistema completo se comporta de manera distinta que la suma de sus partes (p. 31).

La esfera espiritual se caracteriza por la percepción global u holística, la trascendencia de lo temporal y lo espacial, así como el desapego del egocentrismo. Entre las personalidades que describen las características propias de las personas que han alcanzado este nivel de conciencia, se encuentran:

  • - Lonergan (1988): las personas que han alcanzado un alto nivel de conciencia mantienen un espíritu crítico para examinar sus respuestas intencionales y sus actitudes con relación a los valores y su jerarquización y permaneciendo abiertos a la experiencia y al diálogo en una actitud constante de aprender a aprender de los demás, de la situación, del momento. La vida de estas personas se caracteriza por una entrega total, incondicional y permanente, abierta al encuentro consigo mismo, con los demás, con el mundo y con el universo. Son seres enamorados de lo ultrahumano y su vocación hacia la santidad es inevitable.
  • - Rogers y Rosenbaum (1977): las personas experimentan un profundo deseo de autenticidad; una clara indiferencia por los bienes materiales; un interés genuino por ser útil a los demás; una búsqueda consciente de nuevas formas de convivencia más comprometidas en el deseo de un mayor acercamiento e intimidad; un sincero deseo de explorar el universo interior y de mirar hacia dentro. Viven en armonía y equilibrio con la naturaleza y otorgan a la ciencia su justo valor y lugar. Tienen una conciencia clara de que se encuentran en continua progresión y cambio y una confianza plena en sí mismos y en su capacidad de juicio crítico.
  • - Fromm (1991): el “hombre nuevo” –como se refiere a las personas que han alcanzado este nivel de desarrollo- presenta una muy buena disposición a renunciar a todas las formas de tener para poder ser realmente, así como un sentimiento profundo de identidad, seguridad y confianza basados en la fe en lo que realmente es y en el anhelo por relacionarse, interesarse, amar y solidarizarse con el mundo. Es un ser que vive la alegría de dar y compartir, de amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, que percibe la unión con la vida renunciando a la meta de someter, explotar, violar y destruir la naturaleza y sabe que el mal y la destrucción son producto de la falta de desarrollo.
  • - González Garza (2005): la vida es un proceso continuo de síntesis de polaridades y el individuo se encuentra desapegado de los elementos de las dimensiones anteriores, sino otorgándoles su justo lugar y valor, contemplándolos como instrumentos al servicio del ser que se realiza. Sus relaciones interpersonales son comprometidas, solidarias y significativas.

Se puede observar como existe una gran congruencia entre estos teóricos en lo que se refiere a las características propias de las personas que han alcanzado este nivel evolutivo, considerando que en este nivel de conciencia la visión integral de la vida y de la muerte como un proceso unitario, la liberación de todas las ataduras y un sentimiento pleno de unidad con la comunidad humana entera. Unidad que trasciende lo individual y lo social y la conecta con el mundo que está más allá de una concepción convencional del tiempo y el espacio. Esta esfera espiritual se considera como la etapa final del proceso evolutivo de la conciencia, por ser la instancia en la que las potencialidades y dinamismos humanos fundamentales logran su plena realización al integrarse las dimensiones biológicas, psicológicas, social y espiritual (p.120-125).

1.3 La Educación del SER

Fundación Promete es un proyecto de innovación educativa y social disruptiva. Pretende demostrar que todas las personas podemos desarrollar nuestro talento en alto grado. Para ello es necesario un cambio de paradigma educativo. La Educación del Ser, pone a la persona en el centro e identifica una lógica común entre el desarrollo personal y el proceso educativo. La Educación del Ser sintetiza y compatibiliza de manera operativa las principales teorías psicológicas, pedagógicas y sociológicas de las últimas tres décadas. Vincula la naturaleza humana, el desarrollo del talento y el desarrollo personal, partiendo de un concepto de inteligencia renovado: holísitca, múltiple, interconectada, cambiante y desarrollable.

El Ser Humano está implícito en un ciclo de educación vital que genera autoconsciencia que nos permite dirigir nuestro propio desarrollo voluntariamente, constituyendo una especie de bucle mágico de autorrealización. El Ciclo de Desarrollo Personal identifica la lógica básica de este proceso conectando cuatro pilares del Ser.

Los 4 Pilares del Ser

1.3.1. El Ser Creativo

El ser humano es creativo, somos libres porque somos creativos, porque tenemos la capacidad de generar ideas para transformar el mundo y, de igual forma, a nosotros mismos. Pensar nos hace. Pensarnos nos libera.

Todas las personas tenemos ideas con las que nos identificamos y por las que estamos dispuestos a invertir nuestra energía y asumir riesgos. Aprendemos mejor desarrollandos ideas propias que ajenas porque estamos comprometidos con ellas de partida.

Ideas que nos surgen como enigmas a la espera de ser descifrados para abrirnos las nuevas estancias de nuestro Ser. Pensar la esencia de esta espiral mágica de autorrealización nos transciende y nos supera pero, a la vez, nos atrae con un magnetismo del que, paradójicamente, no nos podemos liberar.

1.3.2. El Ser Emprendedor

Aprendemos mejor si tomamos por nosotros mismos decisiones de riesgo para llevar nuestras propias ideas a la acción. El emprendimiento no es un campo de conocimiento sino un rasgo de personalidad, y como tal se adquiere en edades tempranas. Hay que educar en el emprendimiento, en la ideación, en la toma de decisión, en la asunción del riesgo, en la tolerancia a la incertidumbre, en el liderazgo y la colaboración, en la comunicación persuasiva.

Hacer nos hace. Emprender nos hace únicos y capaces. A través de nuestras obras nos creamos. Desarrollamos nuestro talento de forma única adquiriendo conocimientos y competencias para adaptarnos al medio y las circunstancias.

1.3.3. El Ser Social

El ser humano es social. Nos necesitamos mutuamente para sobrevivir, para alcanzar mayores grados de bienestar pero, sobre todo, para dotar de sentido a nuestra vida, para alcanzar el equilibrio y la felicidad.

Para llegar a ser nosotros necesitamos a los demás. La conciencia de nuestra limitación es la puerta de la colaboración. Perseguimos la excelencia y el trabajo bien hecho, y en su busca descubrimos nuestras fortalezas y limitaciones, nuestra necesidad de los demás para llegar a ser nosotros mismos.

Somos libres porque decidimos autolimitarnos. Hacer nos hace, y saber dejar de hacer, también.

1.3.4. El Ser Interior

El ser humano tiene conciencia. Nos pensamos desde una parte de nosotros mismos, desde la ilusión de conocernos por completo, aunque nuestras ideas y decisiones estén teñidas del color de nuestras experiencias.

Conocernos a nosotros mismos, las secretas rutas que conectan emoción, sentimiento y razón en nuestro interior, y cómo lograr modificarlas recreándolas es el mayor y más necesario aprendizaje de todos los posibles. Un misterioso y difícil camino que sólo descubriremos mirando dentro.

1.4 La Educación de la Condición Humana

El verdadero nombre de una educación transformadora es que sea humanizante. Será entonces liberadora en la medida que desencadene, acompañe y desafíe siempre al aprendizaje de la condición humana (…). La Condición Humana se refiere insalvablemente al amor, que es por él y en el que nos constituimos en humanos. (Alejandro Cussianovich, 2007).

La construcción de un nuevo tipo de sociedad, de actores y gobiernos, depende antes que nada de nuestra conciencia y de nuestra voluntad, o más sencillamente aún, de nuestra convicción de que el riesgo de que se produzca una catástrofe es real, cercano a nosotros y de que, por tanto, tenemos que actuar necesariamente (Touraine, A; 2010).

En la misma línea, el insigne y reconocido Zygmunt Bauman nos recuerda uno de los mensajes que más insistentemente se han ofrecido en la pasada Conferencia Internacional celebrada en Fortaleza, y así nos dice que vivimos en un mundo, donde la única certeza es la certeza de la incertidumbre, en el que estamos destinados a intentar, una y otra vez y siempre de forma inconclusa, comprendernos a nosotros mismos y comprender a los demás, destinados a comunicar y de ese modo, a vivir el uno con y para el otro (Bauman, Z.; 2010). En este punto, donde aparece de nuevo el indispensable papel que debe jugar la educación como facilitadora y promotora del desarrollo de la conciencia, la voluntad, la comprensión y el compromiso, como dimensiones estratégicas del aprendizaje y la enseñanza de condición humana.